Resumen de la Jornada de Alfabetización Académica

Queremos agradecer y mucho a todos los participantes, los que lo hicieron de manera directa, como los que colaboraron de manera indirecta. Las IV JAA fueron un gran éxito gracias a cada uno de ustedes… Nunca dejamos de aprender con y junto a otros, porque el aprendizaje es colectivo siempre. Otra vez gracias por estar, por interesarse, por intervenir, por compartir…
Por supuesto que seguimos trabajando, no por continuidad sino que para dejar marcas en las trayectorias, en las instituciones, en el colectivo, para crear fisuras… otras posibilidades.
Desde ahora empieza el trabajo de edición de todo el material que la IV JAA fue dejando y reconstruyendo, motivo entre otros por el que mantendremos la comunicación.
No dejemos de trabajar por lo que nos impulsa, por la creación permanente, porque siempre hay espacios, cuerpos predispuestos, latentes; y si no pensemos en el tío Juan (poesía de J. Gelman), que pió hasta en las más inusitadas condiciones:

Sobre la poesía
Habría un par de cosas que decir/
que nadie la lee mucho/
que esos nadie son pocos/
que todo el mundo está con el asunto de la crisis mundial/ y
con el asunto de comer cada día/ se trata
de un asunto importante/ recuerdo
cuando murió de hambre el tío juan/
decía que ni se acordaba de comer y que no había problema/
pero el problema fue después/
no había plata para el cajón/
y cuando finalmente pasó el camión municipal a llevárselo
el tío juan parecía un pajarito/
los de la municipalidad lo miraron con desprecio o desdén/murmuraban
que siempre los están molestando/
que ellos eran hombres y enterraban hombres/y no
pajaritos como el tío juan/especialmente
porque el tío estuvo cantando pío-pío todo el viaje hasta el crematorio municipal/
y a ellos les pareció un irrespeto y estaban muy ofendidos/
y cuando le daban un palmetazo para que se callara la boca/
el pío-pío volaba por la cabina del camión y ellos sentían que les hacía pío-pío en la cabeza/el
tío juan era así/le gustaba cantar/
y no veía por qué la muerte era motivo para no cantar/
entró al horno cantando pío-pío/ salieron sus cenizas y piaron un rato/
y los compañeros municipales se miraron los zapatos grises de vergüenza/pero
volviendo a la poesía/
los poetas ahora la pasan bastante mal/
nadie los lee mucho/ esos nadie son pocos/
el oficio perdió prestigio/ para un poeta es cada día más difícil
conseguir el amor de una muchacha/
ser candidato a presidente/ que algún almacenero le fíe/
que un guerrero haga hazañas para que él las cante/
que un rey le pague cada verso con tres monedas de oro/
y nadie sabe si eso ocurre porque se terminaron las muchachas/ los almaceneros/ los guerreros/ los reyes/
o simplemente los poetas/
o pasaron las dos cosas y es inútil
romperse la cabeza pensando en la cuestión/
lo lindo es saber que uno puede cantar pío-pío
en las más raras circunstancias/
tío juan después de muerto/ yo ahora
para que me quieras.

Juan Gelman, en: Hacia el sur y otros poemas. Buenos Aires, Espasa Calpe, 1995.-

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