Solemnidad de Cristo Rey

26 DE NOVIEMBRE

La celebración de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, cierra el Año

Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del

Reino de Dios.

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa quiso

motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.

Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como Salvación,

Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo. Jesús

responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos: “Mi Reino no es de

este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese

entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí” (Jn 18, 36). Jesús no es el Rey de un mundo de

miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino de Dios que trae y al que nos conduce.

La Realeza de Cristo

  1. a) En lo espiritual

Sin embargo, los textos que hemos citado de la Escritura demuestran, y el mismo Jesucristo lo

confirma con su modo de obrar, que este reino es principalmente espiritual y se refiere a las cosas

espirituales. En efecto, en varias ocasiones, cuando los judíos, y aun los mismos apóstoles,

imaginaron erróneamente que el Mesías devolvería la libertad al pueblo y restablecería el reino de

Israel, Cristo les quitó y arrancó esa vana imaginación y esperanza. Asimismo, cuando iba a ser

proclamado Rey por la muchedumbre, que, llena de admiración, le rodeaba, El rehusó tal título de

honor huyendo y escondiéndose en la soledad. Finalmente, en presencia del gobernador romano

manifestó que su reino no era de este mundo. Este reino se nos muestra en los evangelios con tales

características, que los hombres, para entrar en él, deben prepararse haciendo penitencia y no

pueden entrar sino por la fe y el bautismo, el cual, aunque sea un rito externo, significa y produce la

regeneración interior. Este reino únicamente se opone al reino de Satanás y a la potestad de las

tinieblas; y exige de sus súbditos no sólo que, despegadas sus almas de las cosas y riquezas

terrenas, guarden ordenadas costumbres y tengan hambre y sed de justicia, sino también que se

nieguen a sí mismos y tomen su cruz.

  1. b) En lo temporal

Se cometería un grave error el negársele a Cristo-Hombre el poder sobre todas

las cosas humanas y temporales, puesto que el Padre le confió un derecho

absolutísimo sobre las cosas creadas, de tal manera que todas están sometidas

a su arbitrio. Sin embargo, mientras él vivió sobre la tierra se abstuvo

enteramente de ejercitar este poder, despreciando la posesión y el cuidado de

las cosas humanas, así también permitió, y sigue permitiendo, que los

poseedores de ellas las utilicen.

 

FUENTE: BOLETIN PARROQUIAL

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