No dejes que la artrosis te corte las alas

¿Sientes dolor o rigidez en las articulaciones al levantarte o moverte? Puede que estés enfrentándote a la artrosis, una condición más común de lo que imaginas. Pero la buena noticia es que hoy en día hay muchas formas de convivir mejor con ella —¡y sin rendirse!

¿Qué es la artrosis?

Imagina que entre los huesos de tus articulaciones hay un “amortiguador natural” llamado cartílago, que permite que todo se mueva suavemente. Con el tiempo (o por uso excesivo), ese cartílago se desgasta, y es ahí cuando aparece la artrosis.

¿Dónde se siente?

La artrosis puede afectar muchas partes del cuerpo, pero las más comunes son:

El cuello y la espalda baja

Las rodillas y caderas

Los dedos de las manos

La base del pulgar y del dedo gordo del pie

También puede aparecer en zonas que hayan sufrido mucho desgaste por el trabajo o deporte, como en las manos de costureras o el codo de tenistas.

¿Qué la causa?

Hay varios factores que aumentan el riesgo:

La edad

La herencia familiar

El sobrepeso

El uso excesivo o repetitivo de algunas articulaciones

¿Qué se siente?

Los síntomas más comunes son:

Dolor

Rigidez (especialmente al despertar o después de estar mucho tiempo en reposo)

Dificultad para moverse como antes

 

¿Cómo se diagnostica?

Si tienes estos síntomas, lo mejor es acudir al médico. Él o ella hará una revisión física y puede pedirte radiografías para confirmar si es artrosis y descartar otras enfermedades.

¿Se puede tratar?

¡Sí! Aunque no tiene cura, hay muchas formas de reducir el dolor y mejorar tu movilidad.

 

Tratamientos con medicamentos:

Analgésicos: para aliviar el dolor.

Antiinflamatorios: cuando hay mucha molestia o inflamación.

 

Tratamientos sin medicamentos:

Ejercicios suaves para fortalecer los músculos y mejorar el movimiento.

Bajar de peso (si es necesario) para aliviar la presión sobre las articulaciones.

Aplicar calor o frío donde duele.

Aprender a cuidar tus articulaciones en la vida diaria.

¿Y si nada de eso funciona?

En casos más graves, puede ser necesaria una operación para reparar o incluso reemplazar la articulación con una prótesis.

¿Qué hay de nuevo?

Hoy contamos con nuevos medicamentos llamados “condroprotectores” (como la glucosamina, el colágeno o el ácido hialurónico). No solo ayudan con el dolor, sino que pueden frenar el avance de la artrosis, protegiendo el cartílago por más tiempo.

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