Por: Dr. Marcelo Abdala – Reumatólogo
Hasta el 40 por ciento de las personas con psoriasis también desarrollan artritis psoriásica, que causa dolor, rigidez e hinchazón en y alrededor de las articulaciones, causar cambios en las uñas y fatiga.
La artritis psoriásica puede desarrollarse en cualquier momento, pero generalmente aparece entre los 30 y los 50 años. Afecta a hombres y mujeres por igual. Se cree que los genes, el sistema inmunitario y los factores ambientales desempeñan un papel en la aparición de la enfermedad.
Los estudios muestran que retrasar el tratamiento de la artritis psoriásica tan solo seis meses puede provocar “un daño articular permanente” El reconocimiento temprano, el diagnóstico y el tratamiento de la artritis psoriásica son fundamentales para aliviar el dolor y la inflamación y ayudar a prevenir el daño articular. La artritis psoriásica puede desarrollarse lentamente con síntomas leves, o puede desarrollarse rápidamente y ser grave.
Generalmente afecta las articulaciones distales en los dedos de las manos o los pies (las más cercanas a la uña) También puede experimentar síntomas en la parte baja de la espalda (Lumbalgia), muñecas, rodillas o tobillo. En el 85 por ciento de los pacientes, la psoriasis se presenta antes de la enfermedad articular. “Si le han diagnosticado psoriasis, es importante concurrir al reumatólogo si tiene dolores y molestias en las articulaciones.” También corren el riesgo de desarrollar uveítis (inflamación de la capa media del ojo), alteraciones en el corazón y tendones.
Hay poca conexión entre la gravedad de la psoriasis y la gravedad de la artritis psoriásica. “Tener un caso grave de psoriasis no significa necesariamente que una persona tendrá un caso grave de artritis psoriásica. Una persona puede tener pocas lesiones en la piel, pero tener muchas articulaciones afectadas por la artritis”.
Todos los pacientes deben recibir por parte del reumatólogo los medicamentos específicos para controlar la enfermedad.
En la actualidad existen tratamientos denominados biológicos que son muy efectivos en aquellas personas que no han respondido al tratamiento habitual. Estos medicamentos solo pueden ser indicados por el médico reumatólogo que es quien conoce el balance adecuado entre riesgo y beneficio.
