Q`Lokura en Rosario, Bandalos Chinos en Rafaela y Mario Pereyra en Santa Fe se presentaron ante una marea humana. En muchos casos, después de presenciar las diferentes disciplinas y premiaciones, la gente disfrutó, bailó y cantó. Otros miles se sumaron especialmente a disfrutar de la música.
Los Fan Fest de Santa Fe, Rosario y Rafaela volvieron a transformarse en puntos de encuentro donde la gente encontró su propio modo de vivir los Juegos Suramericanos. En muchos casos, después de observar las competencias deportivas, y en muchos otros, solo para disfrutar de las propuestas artística en cada ciudad sede de los Juegos, vecinos y visitantes se acercaron a los diferentes escenarios y volvieron a regalar fotos multitudinarias.
Desde temprano, cada espacio tuvo su propio movimiento. En el Parque del Sur, en la capital provincial, la jornada sumó además la posibilidad de seguir en pantalla los partidos de Los Leones y Las Leonas, que en ambos casos sumaron oro para la Argentina, antes de que la música tomara el protagonismo de la tarde. En el escenario, Mario Pereyra le puso el broche de oro al martes.
En Rosario, el Parque Independencia reunió propuestas para distintos públicos, con circo, DJs, artistas y espectáculos que fueron cambiando el ritmo del predio durante el día. La jornada tuvo entre sus momentos más esperados la presentación de Q’Lokura, que llevó su música al escenario principal.
Rafaela también tuvo una tarde con identidad propia. El Microestadio y el Velódromo ofrecieron una programación que combinó DJs y música en vivo, con Bandalos Chinos como los protagonistas del cierre.
Cada Fan Fest fue construyendo, jornada tras jornada, una identidad que fue más allá de la programación. Familias, jóvenes, vecinos, visitantes y personas vinculadas a los Juegos encontraron en estos espacios un lugar para encontrarse, escuchar música, compartir una comida o simplemente quedarse un rato.
La propuesta también permitió que cada ciudad le pusiera su sello a la celebración. Santa Fe, Rosario y Rafaela tuvieron escenarios diferentes, artistas diferentes y públicos diferentes, pero una misma idea: hacer de los Juegos una experiencia que también se vive fuera de las competencias.
