Hace algunas semanas, un lector de La Voz, compartió unas imágenes de cómo un árbol estaba prendido fuego, producto de haber sido alcanzado por un rayo. A los pocos metros, ese mismo rayo o quizás otro, partieron por la mitad los troncos de otro ejemplar.
Una vez que se cortaron los árboles con motosierras para limpiar el lugar (camino al cementerio de San Carlos Centro) el mismo lector, nos envió fotografías sobre cómo quedaron pequeñas partes de carbón en el centro del tronco, producto de ese fenómeno meteorológico.
Si esa fuerza tiene un rayo cuyas consecuencias son notorias, imaginémonos los daños que puede ocasionar en una persona, animal o otras estructuras más endebles.