Por Méd. Delfina Godano
Médica Especialista en Clínica Médica – Hospital J.B. Iturraspe | Docente Universitaria – Facultad de Ciencias Médicas, UNL
¿Qué es la sífilis?
La sífilis es una enfermedad infectocontagiosa causada por una bacteria llamada Treponema pallidum. Se transmite principalmente por contacto sexual sin protección, pero también puede hacerlo de madre a hijo durante el embarazo por vía transplacentaria o durante el parto.
A pesar de existir desde hace siglos, sigue siendo una enfermedad de alta incidencia en muchos países —incluida Argentina—, y en los últimos años ha vuelto a crecer con fuerza, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
Una enfermedad con historia (y controversias sobre su origen)
Desde siempre ha sido una enfermedad estigmatizada por la sociedad, cada país cuya población se vio afectada culpó a otros por el brote. Lo cierto es que hoy en día aún existen dudas acerca de su origen. Existen tres grandes teorías al respecto:
● Teoría Colombina: Propone que los marineros que acompañaron a Colón llevaron la enfermedad a Europa en 1493. Esta idea se refuerza con hallazgos arqueológicos en América —lesiones óseas compatibles con sífilis— y documentos médicos históricos. En diciembre de 2024, un estudio publicado en la revista Nature, con participación de científicos del CONICET, analizó ADN antiguo y confirmó que enfermedades treponémicas ya circulaban en América antes de la llegada de los europeos.
● Teoría Precolombina: Sostiene que la sífilis ya existía en Europa antes del viaje de Colón, basada en el hallazgo de múltiples restos óseos europeos con lesiones compatibles, aunque no específicas.
● Hipótesis Unitaria: Postula que las enfermedades treponémicas siempre tuvieron distribución global. Esta última, dado las evidencias disponibles hoy en día, podría ser la explicación más probable.
Manuel Belgrano y la sífilis: una mirada histórica.
Uno de nuestros próceres más queridos, Manuel Belgrano, padeció esta enfermedad. Después de graduarse como abogado con honores en España, a los 23 años, Belgrano regresó a Buenos Aires en 1794 y comenzó a ejercer como Secretario del Consulado. En 1795, fue atendido por reconocidos profesionales de la época, quienes documentaron su diagnóstico como “vicio sifilítico”, se estima que esta enfermedad fue adquirida durante su última etapa en Europa y que lo obligó a solicitar licencias laborales en reiteradas ocasiones. Los síntomas que le impedían ir a trabajar eran, principalmente, una intensa fatiga acompañada de fiebre alta.
Tengamos en cuenta que en esta época las enfermedades de transmisión sexual eran muy frecuentes, de hecho la padecía uno de cada 3 varones. Aún no existían pruebas diagnósticas que puedan confirmar la enfermedad, los profilácticos eran reutilizables y fabricados con intestinos de carneros, además la penicilina -tratamiento de elección para esta patología- fue descubierta casi 50 años más tarde por Alexander Fleming. (Fuentes: Belgrano, El Gran Patriota Argentino, Daniel Balmaceda e Historia Clínica 2, Dr. Daniel López Rosetti).
La sífilis no da tregua: aumentan los casos en todo el país y preocupa el impacto en jóvenes.
Las estadísticas son alarmantes. A nivel nacional e internacional, los casos de sífilis muestran un crecimiento sostenido desde 2018. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, entre 2018 y 2024 se notificaron 129.620 casos en Argentina. La tasa de incidencia pasó de 40 casos cada 100.000 habitantes en 2018 a 69 cada 100.000 en 2023, lo cual significa un aumento cercano al 70%
La provincia de Santa Fe se ubica entre las más afectadas, con una tasa preocupante de 121 casos cada 100.000 habitantes.
El análisis por franjas etarias revela que la mayoría de los casos se concentra en personas de entre 15 y 34 años, lo que enciende una señal de alerta sobre la necesidad de reforzar la prevención en este grupo.
Durante la pandemia de COVID-19 (2020-2022) se registró una aparente disminución en los casos reportados, esta baja podría estar relacionada con la reducción de testeos y consultas médicas durante el período de aislamiento.
La razón de sífilis gestacional (embarazadas con sífilis) descendió de 4,4 por cada 1.000 nacidos vivos en 2024 a 3,9 en 2025, lo que representa una mejora del 11,4%. Sin embargo, la sífilis congénita (transmitida al bebé) sigue siendo una realidad: se notificaron 258 casos en 2024 y 92 hasta marzo de 2025. (Fuente: Sistema Nacional de Vigilancia en Salud, N°749, SE 12, Año 2025).
Estos números muestran avances, pero también resaltan que la enfermedad sigue activa, especialmente en algunas regiones del país.
¿Cómo se manifiesta la sífilis?
Dejando a su evolución natural y sin tratamiento se presenta en 3 etapas:
Sífilis primaria: es la etapa inicial, de 2 a 3 semanas después del contagio aparece en la zona donde se produjo el contacto sexual (ej: zona genital, anal u oral) una lesión que podría describirse como una mancha sobreelevada y rojiza que después se ulcera (similar a una llaga), mide 1 a 2 cm y no duele, esta lesión típica se denomina chancro sifilítico. Debido a que no duele y muchas veces se produce en zonas no visibles, como es el caso de la vagina y por dentro del ano, puede pasar desapercibida. Normalmente cicatriza espontáneamente dentro de 3 a 6 semanas.
Sífilis secundaria: en 1 de cada 4 personas que se contagiaron y no recibieron tratamiento, la enfermedad evoluciona a sífilis secundaria y aquí pueden aparecer síntomas similares a los de una gripe como fiebre, dolores musculares y de cabeza, además de ganglios inflamados, manchas en la piel y caída del pelo.
Sífilis terciaria: Entre un 35 y un 40% de las personas, muchos años después la enfermedad avanza a esta etapa y puede generar afectaciones más graves en el sistema cardiovascular, la piel, el sistema nervioso central (la neurosífilis puede presentarse durante cualquier etapa) huesos y otros órganos. Estas manifestaciones tardías han quedado retratadas en numerosas antiguas obras de arte, afortunadamente gracias al tratamiento precoz hoy en día es poco común que se llegue a esta instancia.
¿Es posible tener sífilis y no saberlo?
Sí. La sífilis puede estar en fase latente: sin síntomas pero aún transmisible. Esto significa que una persona puede contagiar a otras sin saber que está infectada.
Por eso, la Task Force de Servicios Preventivos de EE.UU. recomienda realizarse la prueba de sangre (VDRL) a todos los adolescentes y adultos sexualmente activos, y repetirla al menos una vez al año en personas con mayor riesgo.
¿Y el tratamiento?
Es simple, accesible y muy efectivo: penicilina intramuscular.
Dependiendo del estadio, se puede requerir de una a tres inyecciones.
Conclusión
La sífilis no es un problema del pasado. Es una enfermedad actual, prevenible y tratable.
Para combatirla, es fundamental dejar de lado los prejuicios y adoptar hábitos de cuidado personal y colectivo. El testeo regular —como parte del control de salud de adolescentes y adultos— y el uso del preservativo en todas las relaciones sexuales son herramientas esenciales para prevenir el contagio.
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