Los familiares y amigos de Martín Boccardo reclaman justicia.

Quieren que se sepa la verdad sobre su muerte y se encuentre al responsable.

La imagen de las velas encendidas, los carteles con la foto de Martín junto a la frase “Justicia para Mi” parecían de cualquier ciudad del país menos de San Carlos Sud. Esas marchas que tanto vimos por la televisión donde el dolor y la necesidad de reclamar justicia congregan a las personas nunca habían llegado hasta nuestro pago chico hasta el pasado lunes.

Luego de conocerse la identidad del cuerpo que se había hallado sin vida en la localidad de Gessler, a unos 1000 metros del ejido urbano el pasado jueves 22, el pueblo de San Carlos Sud no salió de su asombro, ya que se trató de Martín Boccardo, un hombre de 46 años que vivía en San Carlos Sud solo, pero que a diario visitaba o lo visitaban sus familiares, la mayoría que reside también en San Carlos Sud.

La familia Boccardo se anotició ese jueves 22, cerca de la hora 16, ya que la policía realizó una tarea de investigación para determinar la identidad del cuerpo hallado, porque no tenía documentos.

Luego de la autopsia, el sábado 24 por la mañana los familiares lo despidieron a Martín y de inmediato comenzó el pedido de justicia. Fueron los más allegados y un grupo de amigos los que convocaron a una marcha el día lunes 26 en la plaza 27 de septiembre para pedir que se esclarezca el hecho.

En silencio, con rostros de tristeza y dolor, y en forma pacífica, permanecieron en la plaza un grupo de 50 personas en un comienzo; y al pasar los minutos se fueron sumando más vecinos del pueblo. Luego marcharon alrededor de la plaza y terminaron unidos en el reclamo unas 75 personas.

María, una de las hermanas de Martín dijo: “Nos quitaron una parte nuestra, nosotros somos los dolientes de Martín, a Martín lo mataron salvajemente para robarle unas pocas pertenecías que tenía, nosotros pedimos justicia para él. Pero también pedimos que esto no vuelva a pasarle a nadie, porque es algo que no se soporta el dolor. No se puede explicar el dolor que sentimos. Solo pido justicia, que la justicia de los hombres los alcance, yo en lo personal deseo que quien hizo esto viva muchos años pero que sufra y sepa lo que es sufrir, no pido la muerte, pido que paguen…”

“…Martin era un chico de 46 años, era un chico que trabajaba, era respetuoso, lo que sí, era confiado, era un chico grande y terminó así por confiar no sé en quien, no sé cómo pasó esto, es inexplicable cómo llegó a ese lugar, no sabemos cómo le pasó lo que le pasó. Hay muchas cosas que todavía no sabemos, solo espero que esta expresión nuestra de hoy llegue a donde tenga que llegar, sabemos que la policía está trabajando pero ellos necesitan que los jueces y fiscales les ordenen hacer cosas y pido que sepan que acá estamos esperando acciones, sabemos que están trabajando pero sabemos que hay más cosas para hacer. No nos van a devolver a Martín, pero al menos que el que lo hizo pague con la justicia de los hombres”.

María agradeció la concurrencia e insistió con que si alguien vio algo hable, para que la muerte de Martín no sea una más.

De manera voluntaria, cada vecino fue dejando su vela encendida en la plaza pública, al pie de una de las fotos de Martín, para que el pueblo no lo olvide.

En estos últimos días, María Boccardo dio una entrevista a nuestro compañero y colega Carlos “Pampa” Rinaudo, expresando algunos detalles de lo poco que saben hasta el momento. En esa entrevista dijo: “Es difícil entender lo que pasó, para nosotros no hay explicación. Lo único que sé es que alguien mató a mi hermano y lo dejó tirado en el lugar donde lo encontraron, no tengo muchos detalles porque no me hace bien entrar en detalles. En algún momento tendré que juntar fuerzas y saber cómo pasó todo pero lo único que sé es que está muerto y que le robaron la moto, que apareció en Coronda, le robaron también el celular, algo de plata que tenía, ropa y otras pertenencias…”

“…Lo encontraron en Gessler, lo vio un señor que trabaja en el campo y cuando llegó al lugar avisó a la policía…”

“…Mi hermano estuvo conmigo el miércoles al mediodía almorzando. Se fue de mi casa a las 13 hs. y después de ahí no supe más nada de él, lo estuve buscando el miércoles a la noche, el jueves a la mañana y después nos avisaron el jueves a la tarde que lo habían encontrado muerto…”

“…Algunos vecinos dicen que él estuvo ese mismo día cuando se fue de mi casa, a la hora de la siesta, con alguien sentado en la vereda de su casa tomando cerveza, él vivía solo en la casa de mi mamá. Los que lo vieron dicen que no saben quién es esa persona. Otros dicen que lo vieron en moto hacia Gessler con alguien y de ahí no se sabe más nada…”

“…No sabemos de sus amistades, mi hermano era un “chico grande”, tenía 46 años pero era un adolescente en su cabeza, era muy responsable y trabajador, era jardinero y estaba siempre con la familia, creo que era muy confiado. Tenía una maduración que no era acorde a su edad, pero no era una persona con discapacidad, siempre lo sentí  más vulnerable pero nunca imaginé que le podría llegar a pasar esto…”

“…No tenemos sospechas, sabemos que la policía está trabajando, que están investigando, él era muy familiero, sabemos que tenía amigos pero era muy conocido en el pueblo…”

“…Queremos que esto se esclarezca, porque la persona que le robó le podría haber sacado sus cosas pero no la vida, porque nos quitó a nosotros también parte de nuestras vidas” concluyó María.

Hasta el cierre de nuestra edición estuvimos intentando comunicarnos con el fiscal que entiende en la causa de la ciudad de Santa Fe, pero fue una tarea imposible, por ende, la información oficial es casi nula, solo desconcierto y decenas de preguntas surgen, que por el momento no encuentran respuestas.

Otro hecho desafortunado y desagradable fue la difusión de al menos dos fotografías que circularon en grupos de WhatsApp donde se puede ver el rostro de Martín golpeado y su cuerpo. Esta situación de pésimo gusto vulnera el respeto al difunto y su familia, con lo cual, esperamos que el sentido común indique que al menos deje de circular esa fotografía como modo de solidarizarse con la familia y que prime el respeto y no el morbo.

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